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viernes, 2 de septiembre de 2011

THOMAS HOBBES Y LA PSICOLOGÍA POLÍTICA. Abraham Galarza Cid






THOMAS HOBBES Y LA PSICOLOGÍA POLÍTICA
Para Dora Kanoussi y Mauricio Lugo Vázquez

Abraham Galarza Cid

La teoría política de Thomas Hobbes (1588-1679) constantemente recurre a conceptos de naturaleza psicológica para explicar el fenómeno del poder. Su obra la desarrolla como la preocupación de un hombre culto, de formación matemática, por las secuelas destructivas, para la población civil, de la rebelión ante el rey Carlos I, por parte del movimiento de Cromwell. Más allá de esta accidentada trayectoria, consideramos que muchos de los actores de las instituciones políticas contemporáneas, especialmente aquellos que defienden a ultranza la economía de mercado, enmarcan su comprensión de los acontecimientos políticos y el actuar de los sujetos, así como sus propias acciones políticas, dentro de los marcos explicativos sugeridos por Hobbes en su Leviatán.

Thomas Hobbes concibe la relación entre personas y mundo desde una perspectiva mecánica, así la materia, que es a la vez movimiento y apariencia, genera causas, activando los sentidos, el sistema nervioso, el cerebro y el corazón, dando lugar a “representaciones” que son básicamente de dos tipos: de placer y dolor, las cuales motivan en los seres humanos un deseo insaciable de “honores” o deseos, dando nacimiento al hombre natural, quien se caracteriza por buscar el placer y alejarse del dolor.

Considera que todos los seres humanos, hasta los que parecen más indefensos, poseen alguna forma de poder, pues éste es polimorfo, y todas estas formas actúan para conseguir los limitados objetos de placer que hay en el mundo; de esta miseria y escases resulta la esencia de nuestras interacciones: el conflicto. Esta es la razón que hace a toda persona potencialmente peligrosa para otro ser humano: Homo hominis lupus, el hombre es un lobo para el hombre, de dónde se deriva la guerra de todos contra todos, creando un mundo dónde la vida es breve, mortal y siniestra.

El miedo es la condición afectiva prototípica de las interacciones humanas, cuando éstas se mueven al margen de los cauces legales. Pero este mismo miedo es la condición para que la colectividad invoque el nacimiento del Estado, quien protege y aplica la ley, logrando que nuestro miedo, al menos en parte, se diluya.

Pero el Estado no actúa sólo por medio de la violencia, pues éste procede con “la espada” y “la iglesia”(que aparecen el en grabado del libro en las manos del soberano: espada y báculo del pastor de las almas de dios): Coerción externa e interna; A esta última, la “Iglesia”, la consideramos como una metáfora que expresa el conjunto de creencias y representaciones, de carácter moral y religioso, que derivan en la auto limitación y autodisciplina de cada persona, pues su significado se compone de la voluntad, el poder, y nuestra capacidad de ejercer venganza, así como todos los sentimientos negativos a los que las personas renuncian con el fin de sentirse protegidos.

El poder del Estado fluye de esta representación colectiva, El Leviatán deriva su poder de incentivar nuestro imaginario, montando escenarios de nuestra destrucción total, a menos que apelemos a nuestro salvador: el Estado. Nuestra imaginación es aquella parte de nuestra subjetividad que a la vez nos hace destructivos y nos provoca miedo, pero que también funda las instituciones de seguridad a las que acabamos dócilmente sometidos.


Para Hobbes la iglesia, institución terrenal disfrazada de sacra, opera con la misma estrategia que el Estado, pero ya no invoca al miedo a ser víctima del delito, el asesinato o la pérdida de los bienes, sino a miedos míticos del imaginario colectivo: las eternas torturas del infierno. También hay un salvador mítico para estos temores, sólo que la Iglesia se ha arrogado su representación. El poder y la permanencia de la iglesia a lo largo de los siglos, emerge de su capacidad de formar el pensamiento y la imaginación social, al explotar el reino de las tinieblas, que para Hobbes significan superstición e ignorancia. El monopolio de la educación, o por lo menos influir poderosamente en ésta, es una de las condiciones de su permanencia como una institución fuerte en el tiempo.

La actualidad de Hobbes reside en que muchas instituciones políticas modernas, que ni siquiera forman parte del Estado, recurren a la invención de peligros que derivan en miedo y en la creencia de nuestra inevitable liquidación, y ésta secuela de imágenes se convierten en apoyo para las políticas de seguridad del Estado: entre mayor es el miedo, mayor es la autoridad que otorgan las personas a estas instituciones. No quiero decir con esto que no existan peligros, sin embargo los alcances de estos se exageran o peor aun: sus orígenes se hacen nebulosos para la percepción común.

Gramsci hablaba de los “Arditi”, tropas especializadas de asalto que operaban en las trincheras de la primera guerra mundial, las cuales irrumpían con ataques sorpresa nocturnos de granadas para inmediatamente lanzarse entre la confusión del humo y el miedo, acuchillando a todo lo que se moviera. Los Arditi continuaron actuando después de la guerra, reclutados por la extrema derecha italiana, y continúan existiendo, para hacer ataques sorpresa entre los humos de los rumores, la sistemática desinformación y el miedo, para hacer su cosecha de muerte y, de esta manera, trastocar nuestra vida cotidiana para llevarlas detrás de los márgenes de la legalidad (regresando al Estado de naturaleza); consiguiendo así que en la imaginación popular se haga vital “para la nación”, el otorgamiento a los representantes del Estado de poderes extraordinarios y metaconstitucionales para salvar al pueblo de esta situación que ellos mismos organizan y ejecutan desde la clandestinidad de los sótanos del Estado.

sábado, 26 de junio de 2010

Do the Evolution o el capitalismo como la supervivencia del más fuerte. Abraham Galarza Cid

Do the Evolution o el capitalismo como la supervivencia del más fuerte.

Abraham Galarza Cid


Do the Evolution es una canción de "Yield"(1999), quinto álbum del grupo Grunge Pearl Jam. Escrita por Stone Gossard música y Eddie Vedder letra. Eddie Vedder declaró que "Do the Evolution" habla sobre aquellos que están embriagados con la tecnología, aquellos quienes piensan que pueden controlar a los seres vivos en el planeta, y declara que es una de esas canciones en las que no es su personalidad quien la canta. (wiki pedía). El video animado fue dirigido por Kevin Altieri (Batman: La serie animada) y Todd McFarlane, (creador del comic Spawn y director del video "Freak on a Leash" canción Korn). Fue escrito y desarrollado por Joe Pearson y Kevin Altieri con cuadros de Todd McFarlane y Eddie Vedder( wiki pedía).
El video “Do the evolution” de Pearl Jam , proponemos, podemos comprenderlo como una aguda crítica del darwinismo social de nuestro tiempo, practicado por las grandes corporaciones capitalistas. A continuación presentamos nuestra interpretación guiados por esta idea.
Las imágenes nos sitúan en el origen de la vida: el medio y otros seres vivos actúan como agentes que seleccionan o escogen quién tiene descendencia y sobrevive y quién muere. Los depredadores de la cima de la cadena se alimentan y se encumbran a costa de los de abajo, permitiendo el progreso, a través del tiempo, de estos últimos.
Pero esto fenómeno se extiende a otras dimensiones, pasa de la naturaleza a la sociedad. Las culturas occidentales, los grupos étnicos blancos, con “cualidades innatas superiores” y “con su depurada técnica, organización y civilización” utilizan en provecho propio a los pueblos “inferiores” como modernos depredadores que seleccionan quién vive y quién muere.
El capitalismo moderno con sus sofisticadas corporaciones domina a “pueblos inferiores” o “subdesarrollados”, sometiéndolos a su moderna organización científica y tecnológica, preparándolos para el consumo irreflexivo y la docilidad en el trabajo, igual que en el pasado lo hicieron los imperios que subyugaron a “pueblos primitivos”, o las bestias feroces sometieron a sus presas. Los fuertes dominan a los débiles porque han sido más eficientes para sobrevivir, gracias a su sofisticada organización científico-técnica.
La historia de la humanidad no es más que el sometimiento de unos depredadores sobre otros de su misma especie: homo-sapiens contra homo-sapiens. La tecnología de guerra, la opresión y la conquista son sólo la mejor forma de adaptación al medio que tienen los poderosos. Los grandes imperios son nichos ecológicos que recapitulan la relación depredador-presa. El resultado de este proceso permite que los débiles y con menos talento mueran o sobrevivan sólo como animales para el trabajo.
Los grandes discursos religiosos o políticos sólo son una coartada para el sometimiento y el encubrimiento de estas relaciones de poder, a la vez que hacen de este proceso un evento meramente natural e inevitable (physis), al cual no tiene caso resistirse, como inútil es querer que no haya tormentas o terremotos. Por ejemplo el neoliberalismo que exalta la competencia y el triunfo como las metas más sublimes y loables del ser humano (la autorrealización y no la realización con el otro), nos demanda que nos adaptemos a las leyes del mercado mundial, y que todas las dimensiones de la vida se rijan por las leyes de la oferta y la demanda. Resistirse a esto es ir contra natura.
Tenemos así una crítica de la idea de progreso, que a luz de esta obra, es visto como mera justificación de los abusos del poder, la opresión y la desigualdad que priva en el mundo contemporáneo. El lujo, el confort y las buenas maneras no han desaparecido los instintos bestiales de sangre y de poder, sólo los han envuelto en una apariencia decente y civilizada.
La sofisticada tecnología ha reemplazado a colmillos, garras y la fuerza bruta, pero su función sigue siendo esencialmente la misma.
El lujo, la capacidad de consumo ilimitado y la satisfacción de cualquier deseo, bajo la forma de mercancías, son sinónimo de progreso y quien lo consigue plenamente a cualquier precio, está en la cumbre de la evolución.





Woo..
I'm ahead, I'm a man
I'm the first mammal to wear pants, yeah
I'm at peace with my lust
I can kill 'cause in God I trust, yeah
It's evolution, baby

I'm at peace, I'm the man
Buying stocks on the day of the crash
On the loose, I'm a truck
All the rolling hills, I'll flatten 'em out, yeah
It's herd behavior, uh huh
It's evolution, baby

Admire me, admire my home
Admire my son, he's my clone
Yeah, yeah, yeah, yeah
This land is mine, this land is free
I'll do what I want but irresponsibly
It's evolution, baby

I'm a thief, I'm a liar
There's my church, I sing in the choir:
(hallelujah, hallelujah)

Admire me, admire my home
Admire my son, admire my clones
'Cause we know, appetite for a nightly feast
Those ignorant Indians got nothin' on me
Nothin', why?
Because... it's evolution, baby!

I am ahead, I am advanced
I am the first mammal to make plans, yeah
I crawled the earth, but now I'm higher
2010, watch it go to fire
It's evolution, baby
It's evolution, baby
Let's do the evolution
Come on, come on, come on

viernes, 23 de abril de 2010

FILOSOFÍA Y PODER EN GRAMSCI. Abraham Galarza Cid

FILOSOFÍA Y PODER EN GRAMSCI. UN ACERCAMIENTO DESDE EL CONCEPTO DE REFORMA INTELECTUAL Y MORAL. Abraham Galarza Cid (1)

Introducción:
Antonio Gramsci (1891-1937), político y filósofo, es el autor de una obra que permite a sus lectores cierta libertad de interpretación, ya que ésta no es más que un conjunto de notas fragmentarias escritas bajo penosas condiciones de censura y salud que le impuso la cárcel fascista, razón por la cual no tuvo acceso a los elementos necesarios para realizar una investigación sistemática. Carlos Pereyra dijo al respecto:

“Si toda lectura es una intervención en el texto y nunca la asimilación pasiva de significaciones ya dadas de manera inalterable, los escritos de Gramsci ofrecen aún más posibilidades de lecturas diferenciadas” (Pereyra: 1984, Pág. 205)

Obviamente que el punto anterior no nos autoriza a hacer una interpretación subjetiva y caprichosa, pero aprovechando este espacio de libertad quisiera hacer, (sin menospreciar el trabajo de reconstrucción de varios destacados marxistas), no un recuento de las exégesis sobre Gramsci, sino, más bien, proponer una lectura y una interpretación propia, con los riesgos esto implica.
En este trabajo se propone que la clave para leer los textos gramscianos es el concepto de Reforma Intelectual y Moral, pues al tratar los conceptos de intelectuales, filosofía, ideología, etcétera, confluyen directamente en el tema de la creación de una Voluntad Colectiva, o Hegemonía, tal como lo indica Gramsci en una nota:

“La formación de una voluntad colectiva popular (...) y la reforma intelectual y moral, deberían constituir la estructura del trabajo” (Gramsci 1986-M. Pág. 31)

Gramsci estableció un paralelo entre su obra y la de su paisano Maquiavelo. Según él, Maquiavelo tenía la convicción de que la unidad de la nación italiana, bajo la guía de un Príncipe, salvaría a ésta del desastre ante la intervención extranjera. Con su obra Maquiavelo se propuso educar al pueblo para lograr su unificación, mostrándole los mecanismos de poder. Por lo anterior el estilo de la obra del florentino no es de un tratado de ciencia política, escrito en fórmulas y principios, sino que, más bien, su escritura está llena de "mito" en estilo aforístico, para despertar la imaginación de “quien no sabe”.

Al pasar al análisis contemporáneo Gramsci alude a la necesidad de educar a las masas populares bajo la figura de un moderno Príncipe, pero antecedido por una Reforma Intelectual y Moral, es decir, “la cuestión religiosa o de una concepción del mundo” (Ibíd. Pág. 30)
Al igual que Maquiavelo, Gramsci tiene la intención de fomentar la educación del pueblo, por lo cual se propone combatir el sentido común-religioso del pueblo italiano. De la misma manera que Maquiavelo, Gramsci tampoco escribe como un profesor de ciencia política. Él escribe, sobre todo, para combatir las teorizaciones elaboradas por los grandes intelectuales italianos, dada su influencia y autoridad a la hora de fijar estrategias de control social. Tal papel ha sido enmascarado cuando los intelectuales asumen que ellos sólo elaboran conceptos científicos o filosóficos, y como tales están por encima de los mezquinos intereses de los grupos sociales. Podemos aplicar lo que Grasmsci dice de Maquiavelo a su propia obra:

“En su tratado, en su crítica del presente, expresa conceptos generales en forma aforística y no sistemática, y expresa una concepción del mundo original, que podría ser llamada filosofía de la praxis o neo-humanismo, en cuanto no reconoce elementos trascendentes o inmanentes (en el sentido metafísico), sino que se basa por completo en la acción concreta del hombre, el cual, impulsado por sus necesidades históricas, actúa y transforma la realidad” (Gramsci: Ibíd. Pág. 119)

Por mi parte, tratando de ser coherente con los lineamientos gramscianos, me propongo situarme en lo que él llamó filosofía de la praxis. Esta categoría alude a la necesidad de comprender la actividad filosófica ligada a otras actividades, como una práctica que surge para resolver problemas teóricos surgidos de la actividad social organizada. La filosofía de la praxis no se basa en principios trascendentes o inmanentes. También alude, guiado por su convicción de realizar una Reforma Intelectual y Moral, a la ineludible premisa de tomar en cuenta el punto de vista de “quien no sabe“. Así, pues, la filosofía de la praxis es una forma de reflexión que no sólo se mueve en el terreno de la especulación teórica-abstracta, considera también las formas histórico-sociales y concretas con que se manifiesta el pensamiento.

El objetivo de hacer una lectura gramsciana de la filosofía, es hacer una crítica de la filosofía racionalista-trascendental (que incluye al materialismo y empirismo), bajo la idea de situarla en su origen histórico-social, para concebirla como una forma sutil de poder que contribuye, de una manera muy especial, a tejer una red de relaciones de poder que ayudan a la creación del consenso en las sociedades occidentales y occidentalizadas.

Este ensayo se sitúa históricamente, en un periodo que abarca desde el siglo XIX hasta las primeras décadas del siglo XX. Consideramos que este periodo es decisivo para que los intelectuales italianos se conviertan en artífices de relaciones de poder que forman lo que Gramsci denominó el Bloque Histórico Meridional, entendido como una forma de enfrentar el fenómeno llamado Americanismo, que es un proceso de intensiva racionalización industrializada, al que se opuso la solución fascista, es decir, la forma de salvaguardar los intereses de los grupos más conservadores de Italia. La categoría de Reforma Intelectual y Moral es nuestro criterio teórico para la comprensión de estos fenómenos.

El contenido básico de los capítulos es el siguiente: en el capítulo I, titulado Intelectuales y Americanismo, se desarrolla el concepto de Bloque Histórico Meridional, el cual representa el complejo de relaciones sociales de la nación italiana en los tiempos de Gramsci, que es, además, un aporte teórico para la comprensión de cómo se genera un sistema que se mueve a través del consenso, no obstante los distintos intereses que poseen los grupos sociales que forman esa unidad. La clave de su unidad es el liderazgo intelectual y moral de algunos intelectuales italianos ligados a los grupos de poder que trabajan a favor de articular una concepción cuasi homogénea del mundo entre los diversos grupos sociales de Italia, a manera de un cemento ideológico que aglutina elementos diversos, siendo la religión católica romana y los sistemas filosóficos de Croce y Gentile las piezas claves de este ensamblaje social.

El capítulo II titulado Filosofía de la Praxis, desarrolla, desde una perspectiva constructivista-político-social, el contenido de la actividad intelectual. Desde la metafísica filosófica hasta el Sentido Común, pasando a través del folklore y la ideología. Nuestra concepción de la filosofía, como una construcción socio-histórica nos permite considerar al pensamiento como un fenómeno emergente de las actividades y relaciones sociales humanas. La conclusión a la que nos lleva esta tesis es, que la llamada filosofía metafísica no tiene un fundamento trascendental, sino que se genera a partir de un manejo metafórico de lenguaje cotidiano.
En el capítulo III se busca confluir el contenido de los capítulos primeros en el concepto de Hegemonía, en dónde exponemos la tesis de la ausencia de esencia metafísica humana, lo cual, consideramos, nos permite desarrollar las posibilidades del binomio conceptual saber/ poder.

Finalmente, exponemos las conclusiones de este trabajo, por una parte la vigencia de Gramsci para pensar nuestra realidad mexicana y, por otra parte, la actualidad de Gramsci para enfrentar las discusiones actuales en filosofía.

Antes de cerrar esta introducción, quisiera dejar una nota sobre la bibliografía gramsciana. Bajo el proyecto de una investigación de “la formación del espíritu público en Italia” en el siglo XIX, es decir, “sobre los intelectuales italianos, sus orígenes, sus agrupamientos, según su forma de pensar, etcétera”, Gramsci inicia la redacción de su trabajo sobre unos cuadernos escolares, en la cárcel de Turi, el 8 de Febrero de 1929. Sus fuentes son los escasos libros, revistas y periódicos que logra conseguir en la cárcel. Aunque optimista, al principio, llega a desesperarse ante la ausencia de bibliotecas especializadas que le faciliten su trabajo. No obstante lo peor es la tenaz vigilancia del régimen sobre todas sus actividades, especialmente sobre sus cartas y escritos.

Gramsci escribe resúmenes de libros, notas, etcétera, en forma de miscelánea, para posteriormente reelaborar estas notas en cuadernos especiales, pero sin llegar nunca a darles la forma definitiva, como era su deseo. Llega a llenar más de 2848 páginas de cuadernos escolares con estas notas.
Después de unas peripecias de los cuadernos, entre Italia y Rusia, al fin de la II guerra mundial, la editorial italiana Einaudi los publica temáticamente, agrupando notas que distan muchos años de distancia en su redacción, tomando por títulos las frases con las que Gramsci marco sus cuadernos especiales, es decir, los de reelaboración de notas: El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce (1948); Los intelectuales y la organización de la cultura (1949); El Risorgimento (1949); Notas sobre Maquiavelo, sobre política y sobre el Estado moderno (1949); Literatura y Vida Nacional (1950), el cual incluye notas escritas antes de su reclusión, especialmente crítica teatral publicada en periódicos socialistas en los años de 1916 a 1920; Pasado y presente (1951) En castellano existen dos versiones de esa primera edición, la de editorial Lautaro, publicada en los años 60 en Sudamérica, y la mexicana, de editorial Juan Pablos, publicada en los años 70’s.

El interés despertado por esta primera edición, llevó a publicar diversas antologías de su periodo anterior al encarcelamiento, elaboradas con artículos y ensayos recopilados de revistas y periódicos tales como ¡Avanti, L’ordine Nuovo, etcétera. Una de las antologías más importantes es la publicada por Einaudi, en los años sesentas, titulada, 2000 Pagine. Mientras en español se han publicado, bajo el criterio de dar a conocer escritos de diversos períodos de su vida, por ejemplo, la Antología de Gramsci, preparada por Manuel Sacristán. Son importantes, también, combinaciones de antologías con ensayos sobre la obra de Gramsci, como la de Maria Antonieta Macciochi, Gramsci y la revolución de Occidente, así como Los usos de Gramsci / Gramsci: Escritos políticos 1917-1933 de Juan Carlos Portantiero, estos tres libros publicados por Siglo XXI.

Sobre las cartas de Gramsci, una de las fuentes más interesantes para aclarar detalles no explícitos en los Cuadernos, existe una recopilación de la editorial Nuova Universal Einaudi, titulada Lettere dal Carcere (1965), de la cual existe una edición castellana, pero de difícil acceso a nuestro país. Algunas cartas están disponibles en la Antología de Sacristán, y otro tanto en el libro Escuela, educación y pedagogía en Gramsci, de G, Berti, publicado por Martínez-Roca.

En los años setenta aparece en Italia una “edición crítica” de los Cuadernos, bajo el patrocinio del Instituto Gramsci de Roma, bajo la dirección de Valentino Gerratana. El objetivo de la edición es “reproducir el texto de los cuadernos tal como estos fueron escritos por Gramsci”. La editorial Era de México, asumió la tarea de publicar esta edición, no obstante pasaron más de veinte años para terminarla, ahora bajo la dirección de Dora Kanoussi, con el patrocinio de la Universidad Autónoma de Puebla.

Es importante señalar que para la realización de este trabajo me apoye, principalmente, en la edición de Juan Pablos, así como en la edición crítica de los Quaderni, a los cuales tuve acceso a una colección incompleta, pues este trabajo lo termino antes de la publicación completa de los cuadernos en su versión en español.


(1) Galarza Cid Abraham: Tesis para obtener el grado de licenciado en Filosofía, Universidad Autónoma de Puebla, Puebla, Febrero de 1996.

viernes, 19 de febrero de 2010

Calígula o el Imperio del Nihilismo. Abraham Galarza Cid

Al gobernante Calígula el poder parece darle una libertad ilimitada: vive en incesto con su hermana Drusila, y ello le es tolerado. Su vida transcurre en la total despreocupación.
Pero un día muere Drusila y ello lo perturba, trastoca la certeza en la que había vivido hasta ese momento. Quién era su felicidad se ha desvanecido, lo que más quería ha desaparecido para siempre.

Calígula es de esos hombres que no se fían en un consuelo ultraterreno, por ello la muerte aparece como muerte total.

Y, pese a todo el poder que dispone como gobernante, no puede alterar esa condición. El mundo en que había encontrado, hasta ese momento, la felicidad, de pronto se muestra insuficiente para afrontar esa verdad, pues no ofrece soluciones o respuestas satisfactorias a este asunto. Más bien, su mundo elude pensar esos temas. Por esto “los hombres mueren y no son felices”
El mundo que antes habitaba Calígula, es un mundo de seguridad que entiende la vida como una generalidad: no viven en ella individuos finitos, sino una vida abstracta, la del imperio. La situación de Calígula es la misma de todos los ciudadanos del mundo: los individuos perecen, las sociedades viven.

El orden social depende de que ellos renuncien a considerarse como algo valioso e insustituible. Pero la muerte vuelve a poner, con su sola presencia, este asunto en primer plano. Si los seres humanos tuvieran plena conciencia de su situación, la vida se tornaría imposible, es decir, la vida en la seguridad.

Para que un mundo de seguridades se sostenga, se ha institucionalizado de tal manera que, los intereses humanos giren alrededor de generalidades, por ejemplo, sus tesoros y riquezas.
A pesar del dolor y las penas producidas por la muerte, los humanos dedican muy pronto sus energías y pensamientos a sus negocios y diversiones, la sangre que nutre la vida general.
Calígula, con tremenda lucidez, cae en la cuenta de que esta situación de muerte total es, ni más ni menos, que nuestra naturaleza, y por eso es imposible de desaparecer. Siendo él la personificación de todos los poderes humanos, ni con todos ellos puede cambiar el orden de este mundo. Por eso esta verdad se torna insoportable.

El orden del mundo de las seguridades, se encuentra fundado en la simulación, y para acabar con él, Calígula no hará más que seguir la lógica en que éste se basa. Al ser desplazado el problema esencial, y ser sustituido por asuntos generales, éste se degrada: la vida humana nada vale frente a los intereses generales. Las ejecuciones de ciudadanos, que ordena el emperador, son el hecho que otorga fuerza a esta verdad de Estado.

Calígula, frente al problema fundamental de los seres humanos, no toma una actitud pasiva, sino de rebeldía: buscará hacer algo que trastorne el sentimiento de impotencia frente a los absurdo, que expresa como “la necesidad de lo imposible”, representado por su voluntad de poseer la luna, una idea descabellada que no pertenece al orden de este mundo.

Pero Calígula, además, quiere que los hombres vivan en la verdad, lo cual significa vivir con lo absurdo. Cree tener los medios para hacer llegar esta verdad a los demás. Si no hay una fuerza superior a los seres humanos, entonces nuestra libertad no tiene límites. El poder sirve para dar oportunidad a lo imposible. Su intención es pedagógica; su método será alterar el orden racional del mundo, poniendo en un mismo plano lo bueno y lo malo, la risa y el llanto, pues, una vez puestos en la misma dimensión, pierden todo sentido. De esta manera arroja a los humanos a repensar los auténticos problemas humanos, dejando de lado los sucedáneos de respuesta a estas interrogantes.

Calígula toma el lugar que no han ocupado desgracias naturales o sociales. Es la peste que hace cobrar conciencia de que todo ser humano es un condenado a muerte, un condenado sin culpa. Revela el sentimiento de lo absurdo. Se hace odiar, no tanto por la violencia con que ejerce su oficio, sino porque hace dudar de la certeza en la que vivimos los hombres.

El maestro Calígula los instruye en la verdad de este mundo, que consiste en no haber verdad, obligándonos a buscar una nueva fuerza que nos permita vivir con esta carencia. Con esto nos libera de cualquier clase de dios, sea trascendente o inmanente. Así, nuestra libertad, a pesar de la muerte, adquiere mayores proporciones: se descubre al ser humano en su auténtica dimensión.

Pero, en el transcurso de la historia, sólo dos hombres pueden entender al actuar de Calígula: Escipión, el poeta del Canto a la Muerte, y Quereas, quién está convencido de que a pesar de sus simulacros, es mejor vivir en un mundo artificialmente racional, y no en el abismo. Es la piedad y no el odio lo que lo mueve a actuar contra Calígula.

A las demás personas únicamente les importa el vencimiento de su vanidad: su orgullo de nobles pisoteados, es lo único que pueden ver, con pena, cómo se va perdiendo. A estos hombres no les importa si el mundo tiene o no un orden racional, ante el temor y cobardía frente el poder, realizan actos poco dignos, pero no se atreven a la rebelión. Sólo les interesa la conspiración como una forma segura de reinstaurar el orden anterior y, así, poder seguir disfrutando de sus riquezas. A ellos los tiene sin cuidado todo asunto humano. En realidad ellos son los auténticamente deshumanizados, pues la violencia de Calígula sólo asume el rostro del destino.
El fin de la vida artificial y abstracta, cuando surja otra en la que podamos convivir y soportar lo absurdo de nuestra existencia se ha aplazado, pero no desvanecido. Calígula grita al ser asesinado “¡Todavía estoy vivo!”

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Albert Camus: Calígula, Madrid, Alianza