Nos
abrimos paso a través de la oscuridad
después de peregrinar bajo mil formas
y en muchos mundos:
en el agua,
la tierra
y el aire.
De
pronto,
bajo la forma más inverosímil,
nos dimos cuenta de todo.
Nuestro sentir amplificado
un millón de veces
hizo estallar una voz solitaria.
Con
alegría tomamos ese regalo…
Mas la sonrisa se agrietó como tierra seca.
Solo algunos saben el gran secreto:
a través de esa voz
volvemos a la oscuridad…
y ya no hay punto de regreso.
(Por
eso intentamos aferrarnos uno al otro.
Si uno cae, el otro lo retiene con un lazo
en sus espejismos… ¿y en su corazón?)
Hemos
nacido
y muerto más de mil veces,
pero solo por un momento
lo entendemos.
Las cenizas se enferman de amnesia
mientras el eterno reciclar de átomos continúa.
—
Abraham Galarza Cid
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